Algunas veces la casualidad trastorna. Llevaba varios meses sin darle a las letras de este blog, falto de ganas, de ideas nuevas. - Un par de hostias te hacen falta- , me solía decir a mí mismo. Y así ha sido. En mi paseo online de cada día me he encontrado un combo de artículos que me han golpeado lo suficiente como para que venga a mi espacio personal a esparcir un par de hastaloshuevosmetienen.
Desde hace mucho tiempo existen algunas modas relativamente noticiosas que potentes medios se han encargado de vender. Vender, para un medio de comunicación, casi nunca significa dar información, no se equivoquen. Vender, para los medios de comunicación, es darle un altavoz a cualquiera que tenga ganas de vomitar odio y sacar a pasear detrás suya un motón de actores tapándose la boca.
Nos encanta ser analfabetos. Disfrutamos de oir absurdeces repletas de sinsentido a sabiendas de que desde el Corte inglés hasta Doña Antena 3 se parten de risa con los bolsillos llenos. Entiendo que haga más facil la digestión si no nos preguntamos nada, pero joder, deja un aliento asqueroso.
Por eso ayer una mujer llamó a la radio indignada de que Zapatero no le ayudase a pagar su nuevo coche que se había comprado mientras su marido llevaba años en el paro , que era increíble que todos los españoles estuviesen endeudados y que el gobierno no hiciese nada. Nadie se preguntaba si no sería culpa de la mujer por haberse endeudado y que el resto de españoles ya estaban haciendo lo que debían para pagar sus propias deudas. Y allá iba yo, creyendo que le iban a colgar mientras el resto de contertulios, gente inteligente, se partía de la risa ante tal demanda. Mi gozo en un pozo, Dña. chupadelbotecomopuedas podía desgravarse no se qué historia y pagar menos a hacienda. Y toda la tropa de contertulios aplaudía la decisión.
Por eso hoy un niñato se quejaba de que el Erasmus es sólo para ricos porque no te dan más de (corrección de Dani: en el artículo son 150 euros de media, en Valencia creo que eran 250) 350 euros. Porque probablemente no se le ha ocurrido que se puede trabajar antes y durante el Erasmus y no sólo rascarse la barriga en el sofá e irse a la discoteca o bar de turno. Porqué eso sí, a los niñatos no les jode que no les paguen los 9 euros del cubata. Y disfrutan quejándose.
Pero ahí no acaba todo. Detrás de esas opiniones retorcidamente absurdas se meten con calzador un montón de fanáticos del buenvivir que disfrutan de la queja fácil aplaudiendo ansiosos los lloriqueos de turno y la opinión interesada. Probablemente se trata de esa gran cantidad de personas que en su vida han movido un dedo para hacer algo por ellos mismos y que inundan con su lloriqueo constante televisiones, periódicos y radios, el verdadero poder que maneja la opinión pública.
No tengo muy claro si es demasiado pedir a la sociedad que sea un poco más crítica consigo misma, pero mientras tanto, pido que alguien deje de alimentar a la bestia. Que ya estamos creciditos, coño.





